El autoconsumo no es solo para chalets: una comunidad de vecinos puede instalar placas en la cubierta y repartir la energía entre los hogares participantes. Te explicamos cómo funciona.
Qué es el autoconsumo colectivo
Es una instalación solar compartida por varios consumidores —normalmente los vecinos de un mismo edificio— que aprovechan la cubierta común para producir energía y repartirla entre ellos. Cada participante recibe una parte de la producción según un coeficiente de reparto acordado.
Ventajas para la comunidad
- Mejor aprovechamiento del tejado: una superficie que normalmente no se usa pasa a generar ahorro.
- Inversión repartida: el coste se divide entre los participantes.
- Cada vecino ahorra en su propia factura según su coeficiente.
- Flexibilidad: pueden participar todos los vecinos o solo los interesados.
A tener en cuenta
- Hace falta un acuerdo en junta para usar la cubierta común.
- Se define un coeficiente de reparto entre los participantes.
- La instalación y la tramitación las realiza una empresa instaladora.
Pasos para ponerlo en marcha
- Estudio de viabilidad de la cubierta y del consumo de los interesados.
- Aprobación en junta de propietarios.
- Diseño de la instalación y del coeficiente de reparto.
- Instalación, legalización y puesta en marcha.
La normativa actual ha simplificado bastante este modelo y ha ampliado la distancia a la que pueden estar los consumidores respecto a la instalación, lo que abre muchas posibilidades.
¿Vives en un edificio con cubierta disponible?
Si en tu comunidad hay interés, podemos hacer un estudio de viabilidad y acompañar a la junta en todo el proceso. Escríbenos y lo valoramos.
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